Oclusión defectuosa: cuando la mordida no cierra como debe

La oclusión es la forma en que sus dientes de arriba y de abajo se encuentran al morder. Cuando ese contacto está desalineado —lo que se llama maloclusión— la fuerza de la masticación se reparte mal, y eso pasa factura con el tiempo.

Cómo se nota

Por qué importa

Una mordida defectuosa concentra fuerza donde no debe. Esa sobrecarga desgasta el esmalte, daña la articulación y acorta la vida de sus dientes, coronas o implantes. Corregirla no es solo comodidad: protege toda su boca.

Cómo se trata

El primer paso siempre es el diagnóstico: estudiar cómo cierran sus dientes y qué está causando el desequilibrio. Según el caso, la corrección puede incluir ajuste de la mordida, rehabilitación de las piezas desgastadas, férulas o la reposición de dientes ausentes que descompensan el contacto. Todo se planea antes de empezar.

Preguntas frecuentes

¿La maloclusión siempre necesita ortodoncia? No siempre. En adultos con desgaste o ausencias, muchas veces se resuelve con rehabilitación de la mordida.

¿Puede causar dolor de cabeza? Sí, una mordida desequilibrada puede relacionarse con tensión en mandíbula, cuello y cabeza.

¿Tienes dudas sobre tu caso?

Una valoración con el especialista es el primer paso para una solución fija, hecha para durar.

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