Infección dental: no es algo que se cure solo
Una infección dental —a veces llamada absceso o flemón— ocurre cuando las bacterias llegan al interior del diente o a la encía y se acumulan. Es de los pocos problemas dentales que conviene atender sin demorar, con calma pero pronto.
Señales
- Dolor que palpita o que no cede.
- Hinchazón en la encía, la mejilla o la cara.
- Sabor desagradable o “granito” que drena.
- Sensibilidad al morder y, en casos más serios, fiebre.
Por qué importa
La infección no desaparece sola: puede ceder el dolor por unos días y volver, mientras el problema sigue. Atenderla a tiempo suele permitir conservar el diente; ignorarla puede llevar a perderlo y, en casos serios, a que la infección se extienda.
Cómo se trata
El objetivo es eliminar el origen de la infección y conservar el diente cuando es posible, a través del tratamiento adecuado y, si el diente no se puede salvar, reponerlo después con un implante. Un diagnóstico define el mejor camino para su caso.
Cuándo acudir sin esperar
Hinchazón que crece, fiebre, dificultad para tragar o abrir la boca: son señales de acudir pronto.
Preguntas frecuentes
¿Los antibióticos la curan? Pueden controlar los síntomas un tiempo, pero no eliminan la causa dentro del diente. Se necesita tratamiento dental.
¿Siempre se pierde el diente? No. Atendida a tiempo, muchas veces se conserva.